Feria, ¿por qué?

24 08 2008

Termina la Feria de Málaga, casi diez días de fiestas y celebraciones, música y baile. Pero ¿sabemos que origen tiene este evento? Pues bien, aunque muchos lo ignoren, con esta Feria se conmemora la conquista de Málaga por los cristianos, ¿sorprendid@?

En el año 1487, la ciudad de Málaga, perteneciente al reino nazarí de Granada, se encuentra asediada, sitiada por el hambre y bloqueada, por tierra y mar, por los ejércitos de los Reyes Católicos. Los habitantes de la ciudad habían decidido, en asamblea popular, defenderla de los invasores cristianos hasta el final por miedo a perder sus libertades y derechos. Sin embargo, y a pesar de lo acordado, el comerciante Ali Dordux rinde la ciudad, pactando con Isabel y Fernando su liberación y la de sus más allegados: Familia y clientes. Gibralfaro resiste por poco tiempo el golpe asestado por Dordux y las esperanzas de los supervivientes nazaríes-malagueños refugiados en la fortaleza se deshacen con la triste noticia. Las tropas cristianas entran en la recién conquistada ciudad de Málaga el día 19 de Agosto de 1487.

El pago de los Reyes Católicos a la valentía mostrada por los malagueños fue el más salvaje ensañamiento, el paso por el cuchillo de la mayoría de la población o la esclavitud de por vida. El nuevo y recientemente constituido ayuntamiento cristiano acordó celebrar una fiesta anual en conmemoración de la victoria, para unos, y masacre, para otros.

Desde el año 1491 hemos mantenido la tradición sin conocer, normalmente, cuál es el verdadero motivo de esta fiesta. No recordamos los miles de malagueños asesinados, los cientos de doncellas vendidas ni los botines y esclavos donados al Papa. Quizá, ya no tenga mucho sentido apenarse por los hechos aquí relatados, pero debemos aprender de ellos. La estrechez de miras de los dirigentes de aquella época no permitió la supervivencia de ambos credos en nuestra ciudad, prefirieron deshabitarla casi por completo bárbaramente. La riqueza de una población radica en la complejidad y mezcolanza de sus culturas, en la convivencia pacífica y armoniosa de sus habitantes, en la comprensión, el respeto y la libertad.

Nuestra Feria ha olvidado su oscuro pasado y en ella, ahora, se deleitan cristianos, musulmanes y judíos, creyentes, ateos y agnósticos, sin importar su cultura, raza o religión. Este es el verdadero valor de la Feria de Málaga, ya no su origen, y esto es lo que debe pervivir.